miércoles, 7 de diciembre de 2016

Siete de diciembre - Doble cumpleaños

Hoy día siete de diciembre cumplen años mi hijo el mediano y la pequeña. Doce y dos años respectivamente.

El siete de diciembre de 2004 yo me levanté a las siete de la mañana, me arreglé y me fui a trabajar. El día anterior había sido festivo y estuvimos enseñando la iluminación navideña a la pequeña L de 16 meses, también recuerdo que la llevamos a montar en los caballitos de Serrano y que yo me sentía muy cansada.
Me tendría que haber cogido el día 7 de vacaciones al estar entre dos festivos y estar ya de 38 semanas de embarazo, pero quería dejar terminado un proyecto del que solo me quedaban cuatro remates.

Estaba bastante sola en la oficina y me cundió mucho la jornada. A las 3 me levanté para irme a casa y al ponerme de pie, rompí aguas. Llamé a mi marido al móvil pero no cogía, llamé a mis padres, que se habían ido de puente fuera de Madrid, así que llamé a una de mis mejores amigas, Arancha, que se fui directa a esperarme al hospital.
Yo cogí un taxi, en principio pretendía ir a mi casa a por la maleta del hospital, pero cuando el taxista me oyó hablar por teléfono contando que había roto aguas, frenó en seco y me dijo: "señora, mejor la llevo a un hospital". Y así fue.
Cuando me exploraron vieron que ya estaba bastante dilatada, ¡y no había tenido ni un solo dolor!, nada que ver con mi primer parto. Mi amiga consiguió localizar a mi marido, que llegó casi in extremis cuando me bajaban al paritorio.

Fue un parto rápido, con epidural, en el que en ningún momento sentí ningún dolor. Colofón perfecto para un embarazo sin ningún problema, al que no hice mucho caso porque estaba demasiado ocupada con la pequeña L. Mi hijo nació sanito, precioso, morenazo de ojos negros, se agarró al pecho sin problemas, y todo fue facilísimo con él. La guerra empezaría a darla muchos años después con el tema estudios, pero por aquel entonces, eso quedaba lejano.

Ya he dicho más veces que el momento de mayor subidón de energía y alegría de mi vida han sido mis tres partos. Ese amor enorme que brota de golpe, esa sensación de triunfo, es una experiencia inenarrable. Mis hormonas se ponen en modo fuegos artificiales on.

El siete de diciembre de 2014 ya llevaba semanas de baja porque el final de mi tercer embarazo fue complicado. Tenía ciática y tensión alta. Pasé mucho miedo durante todo el embarazo, desde el inicio que ya empezó con historias raras y además al tener yo cuarenta años, me sentía que añadía riesgo por mi edad. No quise hacerme amniocentesis y asumí desde el principio que aceptaría lo que tuviera que ser, pero eso no quita para que pasara miedo. En este embarazo recé tanto que estoy convalidada con tercero de monja de clausura, no digo más.

Se supone que la niña se iba a adelantar porque llevaba encajada semanas, lo que me provocaba la ciática salvaje. Pero no nacía, y justo el día 7 que cumplía 10 años el Niño, venía la familia de Galicia y teníamos fiesta organizada, decidió la pequeña que era el mejor día para hacer acto de presencia.

Estaba dormida de madrugada, cuando noté que me empapaba entera. En ese momento fue como: ¿rotura de aguas?, no no, que hoy me viene fatal, voy a ver si me duermo de nuevo y esto que sea un sueño. Al final tuve que asumir la situación y llamar a mi hermana para que se quedara con los dos mayores, que dormían plácidamente, e irme al hospital con mi marido.
Había roto aguas, pero no estaba de parto ni dilatada. Así que me pasé toda la noche y toda la jornada siguiente, hasta que a las seis de la tarde nació.

Tuve algunas contracciones dolorosas, pero algo muy soportable, y el parto fue con epidural. Qué inmensa alegría cuando tras varios empujones me pusieron a mi pequeña encima, ella estaba llorando, pero en cuanto me miró, se quedó callada mirándome muy seria. Era preciosa y perfecta, estaba sana y no tenía ningún problema de nada. A la felicidad se unió un sentimiento de tranquilidad infinita.

La pequeña nos ha unido aún más como familia y nos tiene a todos loquitos con ella. Nos hace más felices y ha mejorado nuestras vidas, aunque ahora durmamos menos y tengamos más ojeras.

Queridos hijos míos, os quiero con locura, FELIZ CUMPLEAÑOS.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Sisterhood of the world bloggers

La encantadora Ali EB me ha pasado el:


que me viene de perlas para darme un empujoncito a escribir. Últimamente ando vaga, el poco tiempo libre que tengo prefiero dedicarlo a leer, a beber una copa de vino mientras charlo con mi marido, o a ver una serie. Pero no quiero dejar este rincón, al que tengo tanto cariño, abandonado. Así que cojo el guante y me pongo manos a la obra. Mil gracias Ali, paso a contestar las preguntas:

1. ¿A qué te dedicas en la vida real?
Soy economista y trabajo en una Entidad Financiera. Es un banco mayorista, nuestros clientes son otros bancos, y yo concretamente trabajo en supervisión de fondos de inversión y de pensiones.
Desde que me convertí en madre hace trece años, me he quejado de trabajar, por encima de mis posibilidades. Y ya ha llegado el momento de cambiar el chip. Últimamente oigo tantas historias negativas, de personas que no encuentran trabajo o de las que lo tienen y están en pésimas condiciones, que es de vergüenza que yo me queje. Trabajo 37 horas semanales, repartidas de forma que tengo cuatro tardes libres a la semana, puesto que salgo a las tres. Mis jefes me valoran, tengo buena relación con mis compañeros. Y si bien mi trabajo no es vocacional, ni motivador, ni apasionante, se me da bien y me permite ganarme la vida muy dignamente con un buen sueldo. He podido estar el primer año de vida de mis dos hijos menores con ellos, entre maternidad y excedencia, y aunque me hubiera gustado que fueran tres años, aún así, tengo una situación envidiable. Así que esta que escribe, no va a volver a quejarse de su trabajo.

2. ¿Tus amigos y familia conocen tu blog?.
Solo mi marido. No pude contenerme con él, pero no se lo he contado a nadie más, y a él le pedí desde el principio que hiciera como si no lo lee, que no comentemos nada, para que yo me sienta totalmente libre escribiendo.
Me alegro muchísimo de llevarlo de forma anónima. No estaría cómoda contando cosas de mis hijos si cualquier pudiera localizarnos. No doy nombres, ni ubicación, ni fotos, y solo escribo desde mi ordenador en mi casa. Para mí, es la opción perfecta.

3. ¿Cuál fue el proceso creativo para ponerle nombre a tu blog? ¿Tiene algún significado para ti?
¿Proceso creativo?, deja que me ría un rato. Soy cero creativa, iba a bloguear de mi vida y eso es lo que puse. Literalmente. Soy muy básica para esas cosas.

4. ¿Qué podemos encontrar en tu casa virtual?
Creé cuatro pestañas que creo que engloban de lo que más hablo: de mis hijos, lecturas, cines y viajes. Esto último poco por exigencias del guión, no por falta de ganas.
No tengo ideas preconcebidas sobre lo que voy a escribir, es de lo que me apetezca y surja en mi vida.

5. ¿Tienes alguna afición artesana a parte del scrap?
Ninguna. No soy nada artista ni artesana. Soy inútil con mis manos, se me da tan mal, que en lugar de relajarme me estresa.
Yo me relajo leyendo, paseando, yendo al cine, o riéndome mucho.

6. ¿Te ves cambiando tu blog por alguna red social? ¿En cuáles tienes presencia y cuál crees que lleva las visitas a tu blog?
Definitivamente no.
Me encanta el blog. No tengo Facebook, ni siquiera personal. Tengo instagram privado con dos fotos, solo para poder seguir las cuentas de mis hijos mayores, que se empeñaron porque todo el cole tiene. Como no me hacía gracia, vigilo de cerca sus movimientos instagrameros. También tengo twitter pero casi no lo uso, no me convence. Me entretiene a veces leer a algunos tuiteros, pero yo no soy activa.

7. ¿Qué te gustaría encontrar en otros blogs? ¿Hay algo que eches de menos?
Echo de menos a los que estaban cuando yo empecé y echo de menos más actualizaciones de mis blogs queridos. He incrementado poquísimo mi lista de lectura en estos cinco últimos años, así que cada vez tengo menos blogs para leer.
No sé por qué, pero me da mucha pereza meterme en nuevos blogs. Quizás porque hay demasiados y muchos no tienen ningún interés para mi.

8. ¿Cómo compaginas tu vida personal-laboral con el blog?
Pues divinamente, ningún problema. Para mi el blog es un hobby, no me supone ningún compromiso ni obligación. Si tengo tiempo y quiero, escribo, y si no, no.

9. Seguro que hay blogs que visitas y a los que siempre vuelves. ¿Nos dices alguno? ¿Por qué los sigues visitando?  Igual nos descubres a alguien que no conocemos.
Pues todos los que figuran en mi lista de lectura. Solo sigo a los que leo. Mi blogroll puede que esté un poco desactualizado porque no lo mantengo desde hace años, pero son todos los que están aunque no estén todos los que son.
Siempre leo desde mi lista de lectura de blogger y también tengo un par de casos, que no me pude suscribir desde blogger y sigo desde email, o estoy pendiente de cuándo actualizan.


Se supone que hay que nominar a diez blogueros, pero mira, yo lo paso a todos los que me leéis y comentáis habitualmente. De verdad que sois muy majos. Muchos estáis desde que empecé en 2012, a algunos os conocía desde antes, porque yo estuve años por la blogosfera antes de animarme con el mío, y otros nuevos habéis ido llegado en los últimos años. Pero todos majos, ni un mal rollo, ni un comentario desagradable nunca. ¡Tengo lo mejorcito en mi casa y os lo agradezco de corazón!



miércoles, 16 de noviembre de 2016

Escenas de oficina y Mi familia vive en Alaska

Tengo una compañera de trabajo con la que me rio mucho. Flaca y fibrosa, muy activa, con miles de intolerancias alimenticias y muchas ganas de comer. Es habitual que llegue el lunes diciendo: "qué pedazo de cocido que me comí ayer, de estos de estar horas haciéndose en cazuela de barro, buahhh, Llevo cagando desde las cinco de la tarde de ayer de lo mal que me sientan estas comilonas, pero compensa".

Ella es muy de Móstoles, muy de su pueblo de Gredos, y moderna a la vez. Cuarenta y pico, casada y con dos hijos. El otro día me dice:
- ¿te acuerdas que te conté que me gusta el de Hawái 5.0?
- sí
- pues ahora es peor, me he enamorado. Del hijo mayor de Mi familia vive en Alaska. Hazte a la idea de que yo ya soy como una vieja verde y tengo que buscar ilusiones así.

Este es el amor de mi colegui

Me parto. Yo desconocía el reality este, según ella soy la única en el mundo y estoy desconectada. Lo que sea. El caso es que ya me he visto tres capítulos porque los tienen colgados en la web. Parece ser que también los ponen en Discovery Max.

Por si sois un muermo como yo, os cuento que el programa va de una familia que vive en plan salvaje en los bosques de Alaska. No se qué tiene de real y de artificial la historia. No me ha dado tiempo a investigar. Pero por lo que he visto en estos tres capítulos, el matrimonio Brown decidió abandonar el mundo civilizado tras una tragedia familiar (accidente aéreo) y han criado a sus siete hijos en plan mega salvajes.

Por momentos me da mucha envidia que no sepan lo que es un despertador, un jefe, un horario al que someterte. Pero por otra parte veo que pasan demasiadas penurias. Están en un sitio frio y lleno de osos hambrientos, no tienen agua ni electricidad. Yo sería más de abandonar este mundo para retirarme a un pueblecito en canarias, con clima cálido, mar y civilización cercana.
Esa familia tiene los dientes destrozados. Un dentista cerca es necesario. Y un super, y un cine, y por supuesto agua caliente y bañera. Está claro que no valgo para la vida salvaje...

la familia al completo

¡esos piños!




domingo, 23 de octubre de 2016

Este fin de semana: Un monstruo viene a verme y ovejas por Madrid

Me ha encantado este fin de semana. Ha estado pasado por agua, pero aún así hemos hecho cosas chulas.

1. He ido con los mayores al cine por segundo finde consecutivo, ouuyeahhhh.
Esta vez hemos ido a ver Un monstruo viene a verme, de Juan Antonio Bayona. Una película preciosísima pero de mucho llorar. Ha habido un par de escenas en las que to-do el cine estaba haciendo pucheros.
No he leído el libro pero dicen que es muy fiel y tiene toda la pinta. Una historia delicada, original en su forma de abordarla y con escenas preciosas.

 
Muy recomendable, pero id con pañuelo.
 
 
2. Hemos ido a ver la trashumancia . Ovejas, vacas, pastores con trajes regionales calzados con zuecos y tocando castañuelas, atravesando el centro de la ciudad. Nos encanta y no solemos faltar.
La pequeña ha disfrutado mucho con las ovejitas. Además como llevamos un finde tan lluvioso, había muy poca gente, aunque justo cuando pasaban por Mayor y Sol, que es donde las hemos visto, no llovía y hemos podido estar en primera fila.
 
3. Hemos comido riquísimo, en nuestro comedor que tiene un gran ventanal, viendo llover fuera. Soy poco fan del invierno y la lluvia. Pero esos momentos de estar agustito en casa, calentito y con la lluvia azotando las ventanas, molan.
 
4. La Niña mayor ha tenido un partido de baloncesto y ganaron por 51 puntos. Así que cerraron acta en el segundo cuarto. Subidón para la hermosa adolescente que entrena muchas horas y no siempre consiguen ganar.
 
Fin de semana familiar, tranquilo y gustoso, como a mi me gustan.

viernes, 21 de octubre de 2016

Preocupaciones

Qué difícil se pone todo cuando uno se hace mayor.

No penséis que me acabo de dar cuenta, que hace mucho que entré en la debacle de la edad adulta. Pero una conversación con mis hijos ha puesto el tema encima de la mesa.

No sé exactamente cómo llegamos al tema de las preocupaciones, pero el caso es que el Niño dijo que estaba preocupado.


  • ¿Qué es lo que te preocupa hijo?
  • A ver si lo adivinas. ¡Tú no L.! que me conoces y aciertas a la primera, que lo adivine mamá – sin comentarios sobre que suponga que su hermana le conoce mejor que su madre, jrrrrrr –
  • ¿Suspender alguna?
  • ¡Qué va mamá!, no tienes ni idea. Eso te preocupa a ti

 


Touché. Golpe bajo. Efectivamente estoy yo mucho más preocupada por su rendimiento escolar que él. Me puse las pilas y empecé con una larga enumeración de catástrofes en plan: apocalipsis zombie, la muerte, quedarte sin amigos… Y a todo las redichas respuestas de: NO … NO … para nada … no tienes ni idea.

Finalmente me rendí y un tanto humillada le pregunto a la hermana mayor.
  • Pues estaba claro mamá, que le castigues sin tablet.
  • ¡Exacto!
  • Aparte de hacerme reflexionar sobre el hecho de que abuso mucho del castigo de sin tablet, a la primera de cambio la tengo confiscada para que jueguen o lean o hagan algo lejos del mundo digital; también me ha dado mucha envidia que esa sea su mayor preocupación.

    Yo de pequeña también tenía preocupaciones, pero qué gusto de preocupaciones… quién las pillara ahora. Que me creciera el pelo porque mi madre me llevaba demasiado a la pelu con la excusa de cortar puntas y salía trasquilada cual marine, ese era el gran drama de mi infancia. También le di un poco al drama con el tema de la muerte, y cuando me acostaba me ponía a pensar en el tema desvelándome unos cinco minutos y medio. Y poco más que recuerde.

    Los problemas de ahora son reales, presentes, tienes que abordarlos sí o sí. Trabajar, pagar la hipoteca, hacer frente a los doscientos recibos mensuales, comprar la comida, tener un menú sano para tu prole y ya puestos para ti misma. Reuniones del cole. Revisiones médicas. Educar. Ser buena madre y que me quieran mis hijos. Llegar al equilibrio disciplina y buen rollo. Que no se enfermen. Que no le pase nada a la pequeña cuando está con su cuidadora mientras yo trabajo. La posibilidad de cambiar de casa porque desde que somos familia numerosa se nos queda pequeña pero a la vez se me ponen los pelos como escarpias de pensar en comprar, vender, reformar y arruinarme, todo en uno.

    Y la madre del cordero de mis preocupaciones: tener una buena relación con mi marido. Entiendo perfectamente a las parejas que se separan. Es tremendamente difícil llevar una buena relación de pareja, una buena convivencia y estar de acuerdo como padres. Me parece que es más fácil cada parcela por separado, pero todo junto se monta la marimorena. Es decir, si no convives, es mucho más fácil tener una buena relación de pareja. Estuvimos ocho años de novios y creo que no peleamos nunca. Cuando uno estaba cansado o de mala leche, pues no nos veíamos y listo. También creo que se puede tener una fácil convivencia cuando no se mezclan sentimientos amorosos de por medio. He compartido piso con amigas y las reglas de juego estaban más claras. Pero después de tantos años juntos como llevamos nosotros, y en una vida aperreada de trabajo, cansancio, sueño, recursos limitados y tres hijos… es difícil encontrar momentos de romanticismo y no crisparte por encontrarte los calcetines en la mitad del salón. Hace años no entendía tantas separaciones, y ahora cada día lo entiendo más, y me preocupa. Es mi top one de las preocupaciones. Pero tengo muchísimas más, solo he hecho un pequeño censo de lo que se me ocurre a bote pronto…
     

    domingo, 16 de octubre de 2016

    El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares

    He ido al cine con mis dos hijos mayores a ver El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares  y nos ha re-chiflado a los tres.


    Tiene originalidad, escenas preciosas, momentos repugnantes, estéticas y vestuarios distintos... en definitiva es muy Tim Burton.

    Hay que reconocer que este hombre es un genio del cine. No todo lo que ha hecho me ha gustado, pero siempre me ha provocado algo diferente, siempre despierta sensaciones nuevas.

    En este mundo de sagas y remakes, cada vez valoro más el mérito de hacer algo genuino.





    Me ha parecido una película preciosa, muy recomendable y no apta para niños muy pequeños. En una escena he tenido que mirar hacia otro lado.
    A pesar de durar dos horas, no se me ha hecho larga, he estado enganchada con la historia hasta el final. Y lo primero que me ha dicho mi hija mayor cuando han encendido las luces del cine ha sido: "¿harán segunda parte?, ¡ay, espero que sí!".

    Salir del cine con ganas de ver más de la historia que acabas de terminar es la mejor señal.



    miércoles, 28 de septiembre de 2016

    La pequeña de la casa

    La pequeña de la casa está cada día más comestible (y más cansina también). Se ríe con la boca abierta enseñando toda una hilera de dientecitos blancos y arrugando los ojos. La encanta estar despeinada y caminar descalza, tiene alma de zíngara.

    Su cuidadora M. todas las mañanas la pone un vestido, la repeina con una horquilla o una coletita y me manda una foto antes de sacarla al parque. En esas fotos se le nota en la cara que lleva con resignación los outfit que le planta su querida M. cada mañana, pero no está en su salsa.
    Habla mucho, aunque la mayoría de las cosas en su propio idioma. Muchas otras la entendemos solo nosotros.

    Le chifla cantar y bailar. Últimamente hemos tenido varios cumpleaños en la familia, el último el 19 de septiembre el de mi hermana, y desde ese día canta a gripo pelao: ¡¡PELAAAAAAAAÑOS FEEEELIS, PELAAAAAAAÑOS FEEEELIS!!!.
    Hay dos temas en los que estamos como en transición bebé-niña: la comida y el sueño. En ambos con evolución negativa.
    Desde que nació había comido siempre bien. En la  fase justo anterior a la actual estaba a daba gloria verla comer purés y tomar sus bibes. Pero con la introducción de los sólidos un poco antes del año, más el despiporre del verano, la criatura solo quiere alimentarse de patatas fritas, queso y uvas. En vacaciones la llevábamos con nosotros a comer o cenar por ahí, y empezó a abrirse para ella un mundo de posibilidades con el picoteo. Nos cogía de nuestros platos, consolidaba su amor a las patatas fritas de bolsa, y se alejaba cada día más del tan cómodo pack puré-bibe al que yo pretendía seguir recurriendo en alguna ocasión. Ahora mismo no se puede decir que coma mal, pero sí de una forma muy anárquica. Lo de ponerle un platito con su comida y que se lo acabe ocurre pocas veces. Más bien pica de uno, de otro, consigue que alguno de nosotros le parta queso en cuñas y que otro le dé un trozo de jamón. Para ella sería un planazo comer uvas con queso, merendar patatas fritas de bolsa y cenar unas lentejas. Por poner un ejemplo que ilustre el caso.
    En cuanto al sueño, cuando nació dormía espectacularmente bien. Me vine muy arriba haciendo proyecciones del tipo: si con quince días duerme 7 horas seguidas, con dos meses dormirá 10 ¡¡¡¡yijaaaaaaaaaaaa!!!. Y no. Pero NO rotundo. A sus 21 meses duerme peor que con 6. Cuesta la misma vida que se duerma por la noche, y tiene varios micro-despertares cada noche. Lo del “micro” es para ella, porque a mí me desvela. Además hay días puntuales en los que se pasa de 3 a 4 de la mañana desvelada y acaba pidiendo un bibe para dormirse. Una juerga oigan. Y eso que el peso gordo de estas nocturnidades con premeditación y alevosía las lleva santo marido.
    Los dos mayores tuvieron una evolución mucho más lógica. Porculeros para dormir de recién nacidos, pero luego fue a mejor y antes de los dos años ya dormían casi siempre del tirón y desde las nueve de la noche.
    Es una niña muy activa, se tira del tobogán, se columpia, vuelve a casa caminando, y todavía le queda mecha para trasnochar.
    Es muy cariñosa, da muchos besos y abrazos y la encanta que estemos juntos. Los desayunos del fin de semana no paramos de reír con ella y sus constantes: “JUNTOS, TODOS”, mientras da palmas de emoción. El otro día la hermana mayor vino del entrenamiento de baloncesto con una herida en la rodilla, ella la esperaba sonriente pero en cuanto vio la sangre se puso a llorar desconsolada y decía: “Mana Sía pipa, curas mamá” -> hermana Lucía con pupa, cúrala mamá.
    Se me rompía el alma de oírla.
    Hemos hecho un fallido intento de retirarle el pañal. El primer día fue glorioso, la encantó el tema del orinal, hizo pis en él y estaba como loca aplaudiéndose. El segundo día me dijo que el orinal para mi, y tras cinco meadas y mojón en la mitad del salón, decidí que mejor dejarlo para cuando cumpla los dos años. Hoy por hoy no solo no le molesta tener un pañal cagado, casi diría que la encanta. Porque cuando tu olfato te indica que allí hay un truño del tamaño de la catedral de Burgos, pregunto inocentemente: ¿te has hecho caca, verdad hija?. A lo que suele responder de forma poco convicente: nooooo. Y cuando me acerco a ella, me pone el dedo en alto en plan ¡detente! y me dice muy seria: ¡NO MATILE, NO!. Siempre me llama mamá o mami, menos cuando intento cambiarle el pañal en contra de su voluntad, momento en el que me llama por mi nombre de pila pronunciado a su manera.

    La anécdota no tiene sentido con mi apodo cibernético, así que ahí va, me llamo Matilde, ya veis qué gran secreto wow. Cada vez veo más absurdo no dar nuestros verdaderos nombres. Primero, tras cuatro años de blog queda confirmado que esto no va a ser algo viral que llegue a gente que no quiero que llegue. Segundo, aunque llegara a todo el mundo, no cuento absolutamente nada fuera de lo normal y cotidiano de mi vida, de lo que hablo con naturalidad en un bus repleto de gente desconocida. Tercero, no voy a dar coordenadas, ni poner fotos, ni direcciones, así que si consigues llegar a mi familia a través de los nombres de pila, macho, te lo has ganado, ¡premio para ti!. Esto seguirá siendo un blog anónimo, pero igual me voy desatando un poco.
    Volviendo a la niña y por resumir: está preciosa, cariñosa, simpática, espabilada y agotadora. Me tiene enamoradita, como a su padre y hermanos.